Deglución atípica: qué es, síntomas y tratamiento con terapia miofuncional

Deglucion atipica

La Deglución atípica es una alteración en la forma de tragar los alimentos, la saliva o los líquidos, que puede producirse cuando la lengua adopta una posición inadecuada o realiza movimientos que no corresponden al patrón de deglución esperado.

 

Durante una deglución funcional, la lengua, los labios, las mejillas y otros músculos de la región orofacial trabajan de manera coordinada para trasladar el alimento hacia la faringe. Sin embargo, cuando existe deglución atípica, la lengua puede ejercer presión contra los dientes anteriores, colocarse entre los dientes o presentar movimientos poco coordinados.

 

Estas características pueden asociarse con alteraciones de la mordida, dificultades durante la alimentación y otros desequilibrios funcionales. No obstante, la presencia de deglución atípica no significa que necesariamente se desarrollarán problemas dentales: las consecuencias dependen de factores como la edad, la duración del patrón, los hábitos orales y las características individuales.

 

Identificar esta alteración permite establecer si el paciente necesita terapia miofuncional, valoración odontológica u ortodóncica, o una evaluación complementaria de la respiración y las funciones orales.

¿Cuáles son los síntomas de la deglución atípica?

Los signos pueden variar entre niños, adolescentes y adultos. En algunos casos son evidentes durante las comidas; en otros, se detectan durante una revisión odontológica o una valoración de las funciones orofaciales. Entre los signos que pueden asociarse con la deglución atípica se encuentran:

 

  • La lengua empuja los dientes: se observa presión de la lengua contra los incisivos superiores o inferiores durante la deglución.
  • Interposición lingual: la lengua se coloca entre los dientes al tragar o durante determinadas actividades orales.
  • Labios entreabiertos en reposo: puede existir dificultad para mantener un cierre labial cómodo, aunque este signo también puede relacionarse con otras condiciones.
  • Movimientos compensatorios de los labios: el paciente contrae excesivamente los labios o la musculatura de la barbilla al tragar.
  • Dificultades al masticar: puede haber poca coordinación de los movimientos necesarios para procesar algunos alimentos.
  • Problemas con ciertas texturas: algunas personas presentan dificultades con alimentos sólidos o necesitan más tiempo para comer.
  • Alteraciones de la mordida: en determinados casos pueden coexistir una mordida abierta u otras maloclusiones.
  • Respiración por la boca: puede aparecer junto con la deglución atípica, aunque ambas alteraciones requieren una evaluación específica para identificar sus causas.

 

Es importante recordar que estos signos no confirman por sí solos el diagnóstico. Si se presentan de manera persistente, una valoración profesional permite determinar si existe una alteración de la deglución y qué tratamiento puede resultar apropiado.

¿Qué consecuencias puede tener la deglución atípica?

La deglución es una función que se repite muchas veces al día. Por esta razón, los patrones musculares y la posición habitual de la lengua pueden ser relevantes para el desarrollo y el equilibrio de las estructuras orofaciales.

 

Una de las posibles consecuencias es la asociación con determinadas maloclusiones, como la mordida abierta anterior. Esta condición se caracteriza por la falta de contacto entre algunos dientes superiores e inferiores cuando la boca está cerrada.

 

También pueden existir dificultades en la coordinación de los movimientos de la lengua, los labios y las mejillas, lo que afecta la eficiencia de la masticación o la organización del proceso de tragar.

 

En algunos pacientes, la deglución atípica coexiste con respiración oral, hábitos de succión prolongados u otras alteraciones funcionales. Estas condiciones pueden influir entre sí, pero no siempre comparten la misma causa.

 

Por ello, el abordaje debe contemplar las necesidades particulares de cada persona y evitar atribuir todos los problemas dentales, respiratorios o alimentarios a una única alteración.

¿Por qué aparece la deglución atípica?

La deglución atípica puede relacionarse con diferentes factores. Entre ellos se encuentran los hábitos orales persistentes, las dificultades para coordinar los movimientos de la lengua y los labios, determinados patrones de respiración y algunas condiciones del desarrollo orofacial.

 

La succión prolongada del dedo o del chupete, por ejemplo, puede asociarse con cambios en la posición dental y en la función oral. Asimismo, una obstrucción nasal puede favorecer la respiración por la boca y modificar la postura habitual de los labios y la lengua.

 

En otros casos, las características anatómicas, el tono muscular o los patrones aprendidos durante la infancia pueden contribuir a mantener una forma inadecuada de deglución.

 

No existe una única causa para todos los pacientes. Por eso, el primer paso es identificar los factores presentes y determinar si se necesita la participación de un otorrinolaringólogo, un profesional especializado en terapia miofuncional, un odontólogo o un ortodoncista.

¿En qué consiste el tratamiento con terapia miofuncional?

La terapia miofuncional orofacial es una intervención dirigida a evaluar y mejorar la coordinación, la postura y el funcionamiento de los músculos que participan en actividades como respirar, masticar, tragar y hablar.

 

Cuando existe deglución atípica, el objetivo es favorecer un patrón de deglución funcional, mejorar la coordinación muscular y trabajar los hábitos orales que puedan interferir con el proceso.

 

El tratamiento se adapta a la edad, las características y las necesidades de cada paciente. Según la valoración, puede incluir:

  • Reeducación de la posición de la lengua: trabajar una postura lingual adecuada durante el reposo y las funciones orales.
  • Coordinación de labios y mejillas: mejorar el control muscular necesario para realizar movimientos orales funcionales.
  • Entrenamiento de la deglución: practicar patrones deglutorios adecuados con orientación profesional.
  • Conciencia de los hábitos orales: identificar y modificar conductas que puedan interferir con la función oral.
  • Trabajo sobre la respiración: cuando está indicado, favorecer una respiración nasal funcional, siempre que la vía aérea permita el paso adecuado del aire.
  • Seguimiento individualizado: revisar los avances y adaptar los ejercicios según la respuesta del paciente.

 

La terapia miofuncional no consiste únicamente en realizar ejercicios de lengua. Requiere una evaluación de las funciones orales y un plan de intervención que tenga en cuenta la respiración, la postura de reposo, la masticación y la deglución.

 

Además, los ejercicios deben ser indicados y supervisados por un profesional capacitado. No todos los pacientes necesitan las mismas técnicas ni la misma duración de tratamiento.

¿Qué relación existe entre la deglución atípica y la ortodoncia?

La deglución atípica puede coexistir con alteraciones en la posición de los dientes y en la mordida. Cuando ambas condiciones están presentes, el tratamiento puede requerir la colaboración entre el profesional de terapia miofuncional y el ortodoncista.

 

La ortodoncia busca corregir la posición de los dientes y, cuando corresponde, determinadas alteraciones de la mordida. La terapia miofuncional, por su parte, trabaja las funciones musculares y los patrones orales que pueden influir en el equilibrio funcional.

 

Ambas intervenciones tienen objetivos diferentes y complementarios. Corregir la posición dental no garantiza por sí solo que un patrón de deglución inadecuado desaparezca. De igual manera, la terapia miofuncional no sustituye los movimientos dentales u ortopédicos que puedan ser necesarios.

 

Según el caso, la terapia miofuncional puede realizarse antes, durante o después de la ortodoncia. La decisión depende de la edad del paciente, la naturaleza de la maloclusión, la capacidad para seguir las indicaciones y la evaluación de los profesionales responsables. 

 

El seguimiento también es importante después de finalizar la ortodoncia, especialmente cuando es necesario comprobar que los patrones funcionales aprendidos se mantienen y que no persisten hábitos que puedan afectar la estabilidad del resultado.

¿A qué edad se puede tratar la deglución atípica?

La deglución atípica puede identificarse durante la infancia, aunque también puede persistir en la adolescencia y la edad adulta. En los niños, la intervención se adapta a su desarrollo y capacidad para comprender y practicar las indicaciones. No existe una edad única que sea adecuada para todos: el momento de comenzar depende de los hallazgos de la valoración y de las necesidades individuales.

 

La detección temprana permite identificar hábitos orales y alteraciones funcionales que podrían beneficiarse de una intervención oportuna. Sin embargo, esto no significa que el tratamiento esté limitado a los niños.

 

Los adolescentes y adultos también pueden recibir terapia miofuncional cuando está indicada. En estos casos, el plan se diseña teniendo en cuenta los patrones adquiridos, las condiciones dentales existentes y los objetivos funcionales que se buscan alcanzar.

¿Cuándo consultar con un especialista?

Se recomienda solicitar una valoración cuando se observa que la lengua empuja los dientes al tragar, existe interposición lingual persistente, hay dificultades frecuentes durante la masticación o se presentan alteraciones de la mordida junto con hábitos orales inadecuados. 

 

También conviene consultar cuando la respiración por la boca es habitual, especialmente si existe congestión nasal persistente, ronquidos u otros síntomas respiratorios. En estas situaciones, es importante determinar si hay una obstrucción de la vía aérea que requiera evaluación por otorrinolaringología.

 

El diagnóstico puede incluir la observación de la postura lingual, los movimientos de los labios, la masticación y la deglución, además de una revisión de los antecedentes y hábitos del paciente. Cuando es necesario, se solicita una valoración odontológica u ortodóncica y se coordina el tratamiento entre los profesionales involucrados.

 

Si aparecen episodios de atragantamiento frecuentes, tos al tragar, dolor o dificultad importante para ingerir alimentos o líquidos, se necesita una evaluación clínica oportuna, ya que estos síntomas pueden indicar un problema de deglución diferente o adicional.

Conclusión: la terapia miofuncional como parte de un abordaje integral

La deglución atípica es una alteración funcional que puede afectar la coordinación de la lengua y otros músculos orofaciales. En algunos pacientes se asocia con cambios en la mordida, dificultades durante la alimentación o respiración oral.

 

La identificación de sus causas y características permite establecer un plan individualizado. La terapia miofuncional puede ayudar a trabajar la postura de la lengua, la coordinación muscular y los patrones de deglución, mientras que la ortodoncia u otras intervenciones se incorporan cuando están indicadas.

 

Un abordaje coordinado facilita que cada profesional atienda los aspectos correspondientes a su especialidad y que el paciente reciba una atención ajustada a sus necesidades.

 

¿Notas dificultades al tragar, respiración por la boca o alteraciones en la posición de la lengua? Una valoración profesional puede ayudarte a comprender qué está ocurriendo y cuáles son las opciones de manejo más adecuadas.

 

En Dr. Felix Parales IPS, puedes consultar sobre la evaluación otorrinolaringológica cuando existen síntomas relacionados con la respiración nasal o la vía aérea. Según los hallazgos, se podrá orientar la necesidad de una atención complementaria con profesionales especializados en terapia miofuncional y salud oral.

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