El dolor de oído puede tener diferentes causas, desde una infección hasta problemas dentales, sinusitis o alteraciones de la mandíbula. Conoce las señales de alerta y cuándo es importante acudir a un especialista.
¿Por qué puede doler el oído?
El dolor de oído es una molestia que puede sentirse como un dolor agudo, presión, ardor, punzadas o sensación de oído tapado. Puede aparecer en uno o ambos oídos y tener una duración variable.
Aunque muchas personas relacionan inmediatamente el dolor con una infección del oído, la realidad es que existen numerosas causas posibles.
En niños, las infecciones del oído son una causa frecuente, mientras que en adultos el dolor puede estar relacionado con problemas de la mandíbula, dientes, garganta, sinusitis o cambios de presión, entre otras condiciones.
Por eso, cuando el dolor persiste, es intenso o aparece acompañado de otros síntomas, una evaluación por un otorrinolaringólogo puede ayudar a identificar su verdadero origen.
1. Otitis media: una causa frecuente de dolor de oído
La otitis media es una inflamación o infección que afecta el oído medio, una zona ubicada detrás del tímpano. Es especialmente frecuente en niños, debido a las características anatómicas de la trompa de Eustaquio, que conecta el oído medio con la parte posterior de la nariz y la garganta.
Cuando esta estructura se bloquea, puede acumularse líquido detrás del tímpano. Esta acumulación puede generar presión, inflamación y dolor. Además del dolor de oído, pueden aparecer:
- Fiebre.
- Irritabilidad.
- Sensación de oído tapado.
- Disminución temporal de la audición.
- Dificultad para dormir.
- En niños pequeños, llanto o mayor inquietud.
En muchos casos, la pérdida auditiva asociada a una infección es temporal y mejora cuando desaparece la inflamación y el líquido acumulado.
2. Otitis externa u “oído de nadador”
Otra causa frecuente es la otitis externa, una infección o inflamación del conducto auditivo externo. Puede aparecer después de nadar o permanecer mucho tiempo con humedad dentro del oído. El exceso de humedad puede favorecer el crecimiento de microorganismos.
También puede producirse por introducir objetos en el oído, utilizar aplicadores de algodón o rascarse el conducto auditivo. Los síntomas pueden incluir:
- Dolor al tocar o mover la oreja.
- Picazón.
- Enrojecimiento.
- Sensación de oído tapado.
- Secreción.
- Disminución de la audición.
Una recomendación importante es no introducir objetos dentro del oído para intentar limpiarlo. Esto puede lesionar la piel del conducto o incluso el tímpano.
3. Acumulación de cerumen
El cerumen es una sustancia natural que ayuda a proteger el oído. Sin embargo, cuando se acumula en exceso puede producir sensación de presión, oído tapado, disminución de la audición y, en algunos casos, molestias o dolor.
El uso frecuente de hisopos o aplicadores de algodón puede empeorar el problema porque puede empujar el cerumen hacia el interior. Si sospechas que tienes un tapón de cerumen, lo recomendable es que un profesional examine el oído antes de intentar retirarlo por cuenta propia.
4. Cambios de presión: ¿por qué duelen los oídos en un avión?
¿Alguna vez has sentido dolor o presión en los oídos durante el despegue o, especialmente, durante el descenso de un avión?. Esto ocurre debido a los cambios de presión ambiental.
La trompa de Eustaquio ayuda a equilibrar la presión entre el oído medio y el exterior. Cuando no consigue abrirse adecuadamente, puede aparecer una diferencia de presión que provoca dolor, sensación de oído tapado o disminución temporal de la audición.
Este problema también puede aparecer al practicar buceo o desplazarse rápidamente entre diferentes alturas. Tragar, bostezar o masticar puede ayudar a favorecer la apertura de la trompa de Eustaquio en determinadas situaciones.

5. Sinusitis y congestión nasal
El oído, la nariz y la garganta están estrechamente relacionados. Una sinusitis o una congestión nasal importante pueden afectar el funcionamiento de la trompa de Eustaquio y generar presión o molestias en los oídos. Por eso, algunas personas pueden experimentar simultáneamente:
- Congestión nasal.
- Mucosidad.
- Presión facial.
- Dolor de cabeza.
- Sensación de oído tapado.
- Presión o dolor de oído.
Cuando estos síntomas aparecen juntos, es importante valorar tanto la nariz como los oídos. Aquí la evaluación de un otorrinolaringólogo puede ser especialmente útil, ya que permite analizar de manera integral las estructuras relacionadas.
6. Problemas de la mandíbula y articulación temporomandibular
No todo dolor de oído comienza en el oído. Una de las causas que puede pasar desapercibida en adultos es la alteración de la articulación temporomandibular, conocida como ATM. Esta articulación se encuentra muy cerca del oído y participa en movimientos como hablar, masticar y bostezar.
Cuando existe inflamación, tensión muscular o alteración de esta articulación, el dolor puede sentirse alrededor o dentro del oído aunque el oído esté completamente sano. Puedes sospechar de un problema relacionado con la mandíbula si el dolor:
- Aumenta al masticar.
- Aparece al abrir mucho la boca.
- Se acompaña de chasquidos mandibulares.
- Se relaciona con tensión o bruxismo.
- Se presenta sin signos evidentes de infección en el oído.
En estos casos, el diagnóstico puede requerir la valoración de diferentes profesionales dependiendo de la causa.
7. Problemas dentales o dolor de garganta
Los dientes y la garganta también pueden producir dolor referido al oído. Esto significa que el origen real de la molestia se encuentra en otra estructura, pero el cerebro interpreta el dolor en la región del oído debido a que algunas zonas comparten vías nerviosas.
Una infección dental, por ejemplo, puede generar dolor que se extiende hacia la mandíbula, cara y oído. De manera similar, determinadas infecciones o inflamaciones de la garganta pueden producir dolor que se percibe en el oído, especialmente al tragar.
Por esta razón, cuando una persona consulta por dolor de oído, el otorrinolaringólogo no siempre se limita a observar el oído: también puede evaluar la nariz y la garganta para buscar el origen de los síntomas.
8. Perforación del tímpano
El tímpano es una membrana delicada que separa el oído externo del oído medio. Una infección, un traumatismo, un cambio brusco de presión o introducir un objeto dentro del oído pueden provocar una perforación. Dependiendo de la causa, puede presentarse:
- Dolor.
- Disminución de la audición.
- Secreción.
- Zumbido.
- Sensación de presión.
En algunos casos, el dolor puede disminuir repentinamente cuando se produce la perforación, pero esto no significa que el problema haya desaparecido. Es importante realizar una valoración médica para determinar el tamaño, ubicación y causa de la perforación.

¿Cuándo el dolor de oído requiere atención médica?
No todos los dolores de oído representan una emergencia, pero existen situaciones en las que es importante consultar. Busca atención médica si:
- El dolor es intenso.
- Los síntomas empeoran o no mejoran.
- Aparece fiebre.
- Existe secreción o sangre por el oído.
- Presentas pérdida de audición.
- Tienes mareos importantes.
- Aparece inflamación alrededor o detrás del oído.
- El dolor aparece después de un golpe.
- El dolor desaparece repentinamente después de haber sido muy intenso.
- El dolor se acompaña de debilidad facial.
En los niños pequeños también es importante prestar atención a cambios de comportamiento, irritabilidad, llanto frecuente, dificultad para dormir o fiebre.
¿Cómo diagnostica el otorrinolaringólogo el dolor de oído?
Para encontrar la causa del dolor, el especialista comienza con una historia clínica detallada. Puede preguntar cuándo comenzó el dolor, si es constante o intermitente, si existe secreción, pérdida auditiva, fiebre, congestión nasal, problemas dentales o molestias en la mandíbula.
Después realizará una exploración de los oídos, nariz y garganta. Una herramienta fundamental es la otoscopia, que permite observar el conducto auditivo y el tímpano.
Dependiendo de los hallazgos, pueden ser necesarios estudios adicionales para evaluar la audición, el oído medio, los senos paranasales u otras estructuras.
¿Qué puedes hacer mientras esperas una valoración?
El tratamiento depende completamente de la causa. No es recomendable utilizar gotas, antibióticos u otros medicamentos sin saber qué está provocando el dolor. Mientras recibes orientación médica, algunas medidas generales pueden ayudar a aliviar las molestias en determinados casos:
- Mantener el oído seco si existe sospecha de otitis externa.
- Evitar introducir hisopos u objetos en el oído.
- Evitar automedicarse con antibióticos.
- Utilizar analgésicos únicamente siguiendo las indicaciones correspondientes.
- Consultar si el dolor es intenso, persistente o aparece acompañado de otros síntomas.
Especialmente si existe la posibilidad de una perforación del tímpano, es importante no introducir gotas en el oído sin indicación médica.
El dolor de oído no siempre significa una infección
Una de las ideas más importantes que debes recordar es que el dolor de oído tiene múltiples causas. Puede deberse a una infección, acumulación de cerumen, cambios de presión, sinusitis, problemas de la trompa de Eustaquio, alteraciones de la mandíbula, problemas dentales o incluso afecciones de la garganta.
Por eso, tratar únicamente el dolor sin identificar su origen puede no solucionar el problema. Una evaluación adecuada permite determinar qué está ocurriendo y elegir el tratamiento más apropiado.
¿Tienes dolor de oído? Consulta con un especialista
Si presentas dolor de oído persistente, sensación de oído tapado, pérdida de audición, secreción o molestias recurrentes, no lo ignores.
El Dr. Felix Parales, otorrinolaringólogo, puede realizar una evaluación integral de tus oídos, nariz y garganta para identificar la causa de tus síntomas y orientarte hacia el tratamiento adecuado.
Tu oído merece una evaluación profesional. Agenda una consulta con el Dr. Felix Parales y descubre qué puede estar causando tu dolor de oído.